¿Complicaciones con tu jefe? No eres especial. El factor humano es por excelencia aquél que añade mayor complejidad e incertidumbre en nuestras vidas, ya sea desde el punto de vista amoroso y familiar como en el laboral. De por sí cuesta hacer que dos personas puedan entenderse, y la afinidad suele ser una compañera cada vez más esquiva cuando intentamos resolver crisis o estamos rompiéndonos la espalda ocho horas diarias (O más).
En ocasiones, suele ser más sencillo resolver dramas, sobre todo cuando el organigrama nos coloca un peldaño más arriba de alguien, y pues, las reglas de la empresa son las reglas de la empresa, y la cadena de mando debe ser obedecida. Pero ¿Qué ocurre cuando no somos nosotros los que tienen la posición ventajosa? Seamos honestos, todos hemos tenido a un jefe que parece más interesado en micro gestionar nuestro café que en darnos la autonomía para hacer nuestro trabajo.
Y aquí es donde entra la magia de la “Gestión hacia arriba”, un concepto tan sofisticado en los libros y artículos de liderazgo pero que, en realidad, se siente como intentar que una gallina coma ordenadamente en un plato. Y no, no se trata de “Manipular efectivamente” a tu jefe (Aunque la tentación no nos la quita nadie), sino de aprender a avanzar a través de la incertidumbre con resultados positivos para ambos.
Para esto, lo primero que hay que entender es que ese individuo no es omnipotente, y que por mucha experiencia que tenga, no tiene todas las respuestas (y a veces, ni siquiera las preguntas), y nuestro trabajo es ayudarle a ver el panorama completo, anticiparnos a las necesidades antes de que se conviertan en incendios, y sobre todo, intentar que su vida sea un poco más fácil. ¿Por qué? Porque si él está mal, nos terminará impactando a nosotros de alguna manera.
Y ojo, no se trata de decirle que sí a todo, sino de aportar valor, de ser un socio estratégico que les ayude a la toma de decisiones y a resolver los conflictos que surjan en el camino. Y sí, quizás esto esté bien alejado de las técnicas o marcos de trabajo que revisamos constantemente, pero si podemos aplicar conceptos de la agilidad, como la comunicación, el empirismo y la entrega de valor para resolverte un poco el día a día ¿Por qué no hacerlo? Por eso hoy, para ayudarte a dominar este arte tan delicado, te traemos cinco consejos para gestionar hacia arriba:
- Conoce a tu jefe – Define sus prioridades
Básico, pero fundamental para toda relación humana. No saber lo que otra persona quiere, es navegar en la oscuridad. Por lo que, si no lo has hecho, agenda desde ya una reunión de 1 a 1 para conocerle mejor, para entender cuáles son sus objetivos clave, para saber qué es lo que le preocupa y qué es lo que le quita el sueño en las noches.
Entender las motivaciones de otras personas nos ayuda a alinear nuestras acciones para que siempre estén en sintonía con lo que quiera lograr, para entregar valor de manera efectiva. Y si podemos resolver uno de estos problemas antes de que se vuelva una crisis, pues nos ganamos unos cuantos puntitos extra también.
2. Conócete a ti mismo – Maneja expectativas
Ok, conoces las prioridades y los objetivos de tu jefe, pero hay otro Stakeholder que tienes que conocer al revés y al derecho: A ti mismo. Sí, es necesario que entiendas tu capacidad para resolver cosas, entender tus tiempos y conocer tus habilidades para poder negociar tu trabajo. ¿Por qué? Porque ahora tienes que hacérselo saber a tu jefe.
Esto es un arte en sí mismo, la capacidad de rechazar actividades con elegancia y negociar las cosas que se te encomiendan. No todo lo que se te pedirá será realista, y no siempre podrás aceptar cada tarea. Para esto te recomendamos repasar nuestro artículo del princpio de Pareto, y entender que, si bien no puedes completarlo todo, sí puedes centrarte en trabajar en los puntos que más valor otorguen.
Por lo mismo te recomendamos: Sé honesto, establece las expectativas sobre tu trabajo desde un inicio. Negocia los plazos, las prioridades y asegúrate de que todo el equipo esté en la misma página sobre lo que es posible y lo que no. De esta manera evitarás el desgaste por el sobre trabajo, y además ayudarás a tu jefe a planificar mejor. Win win.
3. Domina tu entorno – Se Proactivo, No reactivo
Cuando te encuentras en un ambiente que necesita estar controlado y funcional, una sorpresa puede arruinarte el día. Los jefes no son la excepción, sobre todo si la novedad viene acompañada de malas noticias. Es por eso por lo que te recomendamos que anticipes problemas antes de que ocurran, y que en caso de notificar algo que sea una solución, no un problema.
Y sí, el consejo es vago, no se puede predecir el futuro, pero sí se puede estar alerta ante eventualidades, y nada se traduce en un integrante valioso del equipo como alguien que demuestra tener el control de la situación, manejando desafíos sin la necesidad de intervención. Es por eso por lo que ser proactivo no sólo te hace ver bien, sino que, además, quita la presión de los hombros de quien te supervisa.
4. Comunicación efectiva – Mensajes claros y concisos
Deja los discursos técnicos de lado, quita toda la complejidad rodee el tema central y quita todo el menjunje que tus mensajes puedan tener. Pocas cosas son más irritantes que recibir correos o informes escritos en clave, nadie tiene tiempo para leer ensayos, por lo que te recomendamos aprender a comunicarte de manera clara, concisa y directa.
Deja sólo lo esencial y las soluciones propuestas en un formato fácil de digerir, de manera que tu mensaje sea entregado de la forma más clara posible. Si puedes clarificar un punto de manera rápida, serás una fuente confiable a la que acudirán en busca de respuestas rápidas
5. ENTREGA VALOR (Lo más importante)
Y cerramos con el factor que termina por devorar a los demás. Al final del día ningún consejo será tan útil como aportar el valor necesario. Y con esto nos referimos a mover números, a obtener resultados, no a trabajar más. Es por eso por lo que debes enfocarte en cómo tus esfuerzos contribuyen al éxito general de tu equipo y de tu organización.
Si puedes demostrar cómo tus acciones están alineadas con los objetivos estratégicos, y cómo ayudas a mover la aguja en la dirección correcta, ya estás al otro lado. Por eso te recordamos: No se trata de estar ocupado, sino de ser efectivo en lo que haces. Porque, seamos sinceros, nadie te va a premiar por ser el campeón mundial de escribir correos de seguimiento.
Y dando por cerrado esto, queremos deja claro que manejar hacia arriba va más allá de técnicas o consejos, se trata de mejorar relaciones para encontrar un equilibrio en el que ambas partes resulten ganadoras. Ese es el verdadero arte de liderar desde cualquier posición en la que estés, y recalcamos que no se trata de que intentes ser el empleado perfecto (Porque es imposible), sino de ser una persona estratégica, que apoyando a sus cercanos pueda promover la entrega de valor, y no sólo para tu jefe, sino que para ti también.
