El Principio de Pareto

En nuestra realidad, y para el desagrado de muchos, tenemos que hacer frente a un postulado que no es muy popular en la política: Los recursos no son infinitos. Todos podemos concordar en que es complicado encontrar una situación en que el tiempo, el dinero, las tarjetas de video o las ganas de escribir un artículo nos sobren.

Y a pesar de que nos encantaría tener más fin de semana para irnos a la nieve, o un par de minutos extra en la noche para dormir, la verdad es que siempre tendremos que llegar a ese incomodo momento en el que debemos escoger si vamos a invertir nuestra hora de almuerzo en corregir un problema, o en hacer la vista gorda y seguir trabajando encima. (¿Ustedes todavía almuerzan?)

Pero ya se ha dicho antes: El que mucho abraza, poco aprieta. Y el intentar hacer todo con multitasking suele terminar con una esponja en el refrigerador y las sobras de pollo junto a la botella de champú (No pregunten). Y como esos errores suelen ser imperdonables en el Retail o en el sector bancario, debemos elegir lo que más nos entrega valor al final del día, es decir: Priorizar.

Y a pesar de que es algo que ya hemos tocado con anterioridad, hoy queremos recordar un concepto sumamente famoso en La Agilidad: La conclusión de Vilfredo Federico Damasco Pareto, un francés que, tras dedicar su vida a la sociología, la ingeniería, la economía y por supuesto la filosofía, terminó por descubrir cierto fenómeno estadístico que se repetía constantemente a modo de una relación porcentual entre dos componentes: La Regla del 80-20.

El Principio de Pareto

El 20% de las medicinas funcionan para el 80% de las enfermedades. El 80% de los recursos pertenecen a un 20% de las personas. El 20% de tu ropa la usas el 80% del tiempo. Y el más importante: El 80% de nuestras visitas, vienen de un 20% de nuestros artículos, por mucho que nos duela.

Aclaremos, esto no es exacto, puede ser un 70/30 o un 90/10. El punto de esa regla es establecer un principio aproximado para entender que la relación entre el trabajo y los beneficios, no es proporcional. Y si un 20% de lo que hago causa el 80% de mis resultados, tal vez debería dejar de desgastarme con aquellas actividades que poco aportan, para centrarme en lo que realmente me entrega valor. El clásico: «No trabajes duro, trabaja Inteligente«. Ahora ¿Cómo llevamos esto al papel?

Creando un Diagrama de Pareto
Primero, Identificar nuestro campo
: Es necesario definir nuestra muestra que queremos evaluar. Si queremos ser técnicos podríamos centrarnos en las tareas que debemos realizar, los problemas que debemos resolver o las herramientas de Marketing que hemos generado. Pero no nos quedemos ahí, nuestro día a día ofrece un montón de casos prácticos que también calzarían: El contenido que irá en nuestro C.V., la evaluación de nuestros gastos dentro del mes, o la serie de ejercicios que vamos a realizar en los 15 minutos libres que tenemos entre las reuniones. La decisión es suya, lo importante es generar la lista que vamos a priorizar.

Segundo, Definir el Impacto: Debemos determinar el impacto de nuestro campo, y de cada alternativa que haya en él. Las Ganancias de cada una de las tareas, el porcentaje de incidencia de cada problema, o la cantidad de visitas de cada plataforma. En el fondo, una medición que haga que estas alternativas conversen entre sí.

Tercero, Asignar los porcentajes: A cada alternativa asignaremos un porcentaje en base a la escala que estemos usando para evaluar, y luego las ordenaremos según este porcentaje, de mayor a menor. Además, nos ayudará mucho ir asignando un porcentaje acumulado a cada una para así facilitar la toma de decisiones. (Si el porcentaje de impacto de la primera alternativa es 20% y el de la segunda es 10%, los acumulados respectivos serían 20% y 30%).

Por último, hacer el corte: Evitando el multitasking, nos centraremos en las alternativas que posean un mayor porcentaje de impacto, llegando hasta la que esté más cercana al 80% de porcentaje acumulado (90 si son muy pocas o muy sencillas, 60 si son muchas o muy complejas, cada uno conoce sus capacidades). Una vez que nos hagamos cargo de ellas, o que nuestro alcance cambie por alguna razón, volvemos a hacer este mismo análisis.

Como ya hemos mencionado con anterioridad, la priorización es sumamente importante en nuestra vida, y el saber hacerla es una de las grandes ventajas que entrega el principio 80:20. Aplicarlo a nuestras actividades nos ayudará a mantener el foco en lo que realmente aporta valor, siendo una gran ayuda para los que somos dispersos, pues una carga priorizada nos facilita la toma de decisiones y ayuda mucho a la distribución de recursos que emplearemos.

Esperamos que este método te sea de ayuda para organizar tu día a día, para gestionar la carga de tus equipos o para mejorar tu gestión del tiempo. Cualquier duda, ponte en contacto con nosotros por redes sociales, ¡nosotros felices de ayudarte! Ahora cuéntanos en los comentarios ¿Qué es lo primero que priorizarás con esta técnica?

Si te interesa aprender más sobre Scrum como marco de trabajo, te recomendamos mucho «Scrum, el arte de hacer el doble de cosas en la mitad del tiempo«. Si quieres aprender sobre el principal mecanismo de mejora de Scrum, te recomendamos «Retrospectivas: Haciendo buenos equipos, mejores«. Y si te interesa contactarte con un equipo que apoye a tu organización a adoptar una cultura más agile, te recomendamos enviarle un mensaje a nuestro partner BlackHat y ver qué opciones tienen para ti.

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