Enfrenta a tu deuda técnica

El desarrollo es un concepto complejo, y como tal se ve rodeado de múltiples factores que no necesariamente añaden valor al cliente, pero que pueden tener grandes impactos en el cómo generamos mejores productos.

Es normal dejar de lado estos factores por cumplir con una urgencia o por conseguir un Quick Win, en ocasiones claves para el éxito. Pero estas pequeñas victorias terminan por dejar costos que se deben pagar tarde o temprano, errores de arquitectura, rendimiento, requerimientos, documentación o incluso de organización de código. El costo por acelerarnos, por no ser pulcros con nuestra calidad, y por permitir errores en nuestras entregas en los que conocemos como Deuda Técnica.

Y es que posiblemente en un inicio estos detalles sean invisibles o minúsculos, pero precisamente por eso son tan peligrosos. Las cosas sin importancia aparente se van acumulando en el cajón de pendientes, creciendo, hasta generar un elefante en la habitación, demasiado incómodo como para ignorarlo, pero demasiado grande como para generar una respuesta de acción rápida.

Es por eso que hoy te traemos una pequeña serie de consejos para hacerle frente a tu deuda técnica, y así evitar que su expansión te impacte de manera negativa, y genere reclamos por parte de tus usuarios.

1) Conversemos
Comencemos por lo sencillo, identificar nuestros problemas. Y la forma más rápida de encontrarlos, es priorizando la comunicación mediante el Feedback de quienes los experimentan en su rutina diaria, nuestros usuarios.¿Cómo está su experiencia con nuestra plataforma? ¿Cómo es el compartimento del usuario mientras la usa? ¿Podemos notar alguna complicación?

Pero no nos centremos en lo que nos dice solamente el cliente, y escuchemos también a quienes trabajan en mejorar la solución constantemente. Nuestros propios desarrolladores de seguro que tienen mucho que decir cuando de deuda técnica se trata. ¿Han encontrado métodos repetidos? ¿Un exceso de líneas de código que podrían ser resumidas gracias a una refactorización? ¿Estamos siendo realmente eficientes en solucionar los problemas propuestos?

Y si la charla dentro del equipo no es suficiente, recordemos que los informáticos también podemos conversar con nuestros softwares sin mayor complicación. Por eso, aplicando diferentes herramientas podemos evaluar nuestra velocidad de carga, la cantidad de problemas desempeño o incluso los errores internos detectados en diferentes módulos.

Todo lo que surja, registrémoslo. Y no nos sorprendamos si la cantidad de detalles que aparecen es superior a lo que habíamos estimado en un principio, pues ahora que hemos identificado estos problemas, podemos matarlos.

2) Hagámonos Cargo.
Recalcamos que es fundamental la revisión constate de nuestra Deuda Técnica. En base a los registros obtenidos de la identificación, debemos generar planes de acción para seguir adelante, y estos deben estar orientados tanto a minimizar los errores lo antes posible, como a reducir su aparición a largo plazo.

Para eso, es necesario implementar métricas en base a los resultados obtenidos, y tenerlas siempre al ojo. ¿Qué porcentaje de nuestro código está repetido? ¿Cuánto es nuestro promedio de líneas por métodos o por clases? ¿Cómo está nuestra complejidad ciclomática? ¿Qué hay de nuestro índice de mantención, o de la cantidad de clases acopladas? Incluso ¿Cuál es la visión de optimización que nuestros equipos tienen de su propio código?

Y una vez que tengamos los números, podemos tomar decisiones para ponerlos en procesos de constante mejora. Generemos para ello pequeñas historias correctamente etiquetadas, y negociémoslas con nuestros Product Owner para poder incluirla en las próximas iteraciones. Orientar un 20% de la capacidad de nuestros equipos es un valor bastante razonable, ya que continuamos añadiendo valor mientras reducimos esos problemas que a la larga nos generan tanto dolor.

3) No nos confiemos

Porque siempre tendremos urgencias y prioridades, y si esperamos arreglar nuestra casa cuando por fin tengamos las manos completamente libres, nos pillará la lluvia, el viento y los truenos. Infortuni Viventem, el momento para reducir la Deuda técnica es ahora, en pequeños pasos, pero ahora.

Esperamos que este artículo te sea de ayuda, y queremos pedirte tu colaboración contándonos tus experiencias. ¿Dedicas un espacio a resolver tu deuda técnica, o tienes todo solucionado a futuro? ¿Qué métricas aplicas para reconocerla y evaluarla?

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