Llega un momento en nuestra vida profesional, específicamente durante la Sprint Planning, cada dos o tres semanas, en el que, después de una conversación tranquila con un té en mano, sentimos la calidez del equipo. Un compromiso colectivo que, a veces, incluso con un optimismo contagioso, nos hace ver la carga como un desafío completamente manejable en la próxima iteración. Todo parece fluir hasta que, al final del sprint, alguien dice: “Lo siento, amigo… no pude terminarlo.”
Y como vivimos en un mercado que no es para nada competitivo, respondemos: “Está bien… no importa… para la próxima lo haremos mejor.”
Pero, ¿Qué pasa? Que esta situación no es la excepción, sino la regla. Y esas palabras de aliento terminan siendo solo un mantra vacío de mejora continua, porque, aunque queremos hacerlo mejor, los impedimentos, dependencias y desafíos externos parecen ser demasiado variables como para controlarlos.
La verdad, sin embargo, es que sí podemos influir en este curso. Si miramos de cerca, la raíz de nuestros atrasos no está siempre en lo externo. Muchas veces, el saboteador más grande es interno y tiene el disfraz perfecto: las buenas intenciones. Porque, aceptémoslo, somos optimistas por naturaleza. Tal vez sea culpa de las historias que consumimos en los servicios de streaming, donde se nos fuerza a creer que el bien siempre triunfa, o de la literatura barata que dicta que el universo conspirará a nuestro favor.
Pero seamos honestos: si somos ingenieros, es porque no somos ni los buenos de la película ni los favoritos del universo.
Las estimaciones son mucho más que número, son la base de la planificación, de la priorización y de la estimación de expectativas con nuestros Stakeholders. Representan el primer paso de una iteración, y como tal es necesario darles toda la atención que merecen, por lo que debemos dejar la superstición, las buenas intenciones y los supuestos sin validar completamente de lado.
Un buen incremento depende de un buen Sprint, que depende de una buena planificación, que se basa en una estimación.
Y como en Libre Scrum queremos hacer tu día a día un poco más sencillo, hoy te traemos 3 de los errores más comunes en estimaciones. Además, compartiremos algunos tips que te ayudarán a obtener resultados más predecibles y efectivos con tu equipo. Eso sí, pecaremos de precavidos al recordarte que aquí no hay ni bala de plata ni un anillo único. Cada realidad es un mundo, y requerirá soluciones diferentes… Pero no pierdes nada con probar cosas nuevas.
- Considerar únicamente el esfuerzo
Y sí, el primer punto está directamente asociado con no entender los conceptos de puntos de historia y asumir que se trata de la vieja estimación en horas hombre pero con un nombre diferente. Lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora: Estimar en tiempo está mal.
Pero ¿Sabes qué otra cosa está mal? No considerar los otros factores que también juegan un papel importante: Que algo puede salir mal, y que mientras más cosas haya en juego, más cosas pueden salir mal… O en cristiano: Los riesgos y la complejidad.
Al no tener en cuenta las dependencias externas, o los factores intricados de una tarea, estamos pactando por un delivery de malas prioridades y sobrecarga laboral. Quien pueda atrasarse, se atrasará, y quien pueda equivocarse también lo hará. Por lo que es necesario de vez en cuando ponernos en el rol de facilitador y concientizar un poco sobre estos aspectos.
Primero: Reduce toda complejidad posible, realizar Slicing de historias es muy recomendado para eso (Revisa aquí algunos tipos de Slicing) Segundo: Hacer preguntas orientadas al análisis de posibles escenarios.
- ¿Qué dependencias impactan esta historia?
- ¿Qué tan probable es que surjan imprevistos?
- ¿Qué pasa si una de las dependencias falla?
Tercero: Ajusta la estimación como equipo considerando los riesgos y las incertidumbres. Si una historia parece sencilla pero tiene alto riesgo o demasiadas implicaciones, es necesario mitigar los riesgos, o bien, ajustar la estimación a un valor más alto (aunque siempre es mejor priorizar la mitigación para no comprometer la entrega de valor).
2. Sesgos Cognitivos
Todos amamos los atajos, y nuestra mente no es la excepción. Para simplificar tareas o llegar rápidamente a una solución, recurrimos a patrones que se graban en nuestro interior y usamos de forma automática cada vez que podemos. Estos son los sesgos cognitivos, la tendencia a encasillar situaciones en categorías cómodas, aunque a veces sea necesario un análisis más profundo.
En las estimaciones, estos sesgos pueden manifestarse de varias formas: subestimamos riesgos por optimismo, adoptamos el primer valor sugerido debido al anclaje, o aceptamos la opinión de un tercero para evitar discrepancias, por miedo al conflicto. Aunque naturales, estos sesgos afectan negativamente la planificación, generando estimaciones homogéneas o irreales que no reflejan la realidad del equipo.
Aquí es donde el facilitador desempeña un rol clave, asegurando un entorno donde todas las opiniones sean valoradas. Fomentar la reflexión individual antes de las discusiones grupales ayuda a que cada miembro aporte una estimación independiente, reduciendo la influencia de otros.
Además, asignar un «abogado del diablo» rotativo, encargado de cuestionar las estimaciones dominantes, puede abrir nuevas perspectivas sin generar tensiones innecesarias. Finalmente, definir historias anclas—historias simples ya completadas que sirven como referencia—facilita comparar nuevos desafíos con éxitos pasados, mejorando la precisión y reduciendo el impacto de los sesgos en futuras estimaciones.
3. Historias mal definidas
Si todo lo demás falla, es porque el problema se remonta a sus orígenes: la creación misma de las historias. Trabajar con historias vagas o sin criterios de aceptación claros es como navegar sin mapa: posible, pero innecesariamente complicado. El equipo no podrá dimensionar el alcance real de la tarea, lo que genera incertidumbre y facilita la aparición de riesgos que pueden afectar la planificación.
En Libre Scrum, hemos desarrollado una solución práctica para este problema: el Método C.U.R.E. Este método está diseñado para identificar bloqueos tempranos y garantizar que las historias estén completamente preparadas antes de entrar al refinamiento. Aquí te lo compartimos:
- C: Colabora con el Product Owner. Dedica tiempo para reuniones 1 a 1 donde puedas apoyarlo con las mejores prácticas para definir historias de usuario. Si puedes, compártele nuestro artículo sobre Slicing para ayudarlo a entender cómo por qué es necesario dividir historias de forma efectiva.
- U: Utiliza el Definition of Ready. Asegúrate de que tanto el equipo como el Product Owner comprendan los criterios que una historia debe cumplir antes de ser refinada: complejidad definida, criterios de aceptación claros, objetivos específicos y un enfoque centrado en el usuario.
- R: Refina con anticipación. No permitas que el tiempo se convierta en un enemigo. Dedica sesiones previas para revisar las historias necesarias. La planificación será mucho más efectiva si las historias se han refinado con suficiente anticipación. Si necesitas argumentos para convencer a tu equipo, revisa nuestro artículo sobre las ventajas del refinamiento.
- E: Escucha al equipo. Pero no cualquier escucha, sino una escucha activa, donde no es clave sólo dejar hablar a los demás, sino involucrarse y facilitar el análisis colectivo. Haz preguntas clave para fomentar la participación y el pensamiento crítico:
- ¿Qué le falta a esta historia?
- ¿Puede dividirse en partes más pequeñas?
- ¿Qué parte de esta historia puede priorizarse para que entregue valor más rápido?
- ¿Cómo entrega valor esta historia?
El Método C.U.R.E. ha sido creado específicamente para ayudarte a resolver los problemas más comunes en historias mal definidas y mejorar la preparación del equipo en cada iteración.

Para cerrar, queremos desearte ánimo y resiliencia. Una estimación de historias bien hecha no solo añade predictibilidad, sino que fortalece el marco de trabajo en general. Sin embargo, también es uno de los mayores desafíos para equipos inmaduros o acostumbrados a una sola manera de trabajar. Prueba múltiples enfoques, explora soluciones no obvias y, como bien sabes, a veces, para encontrar el equilibrio adecuado, es necesario seguir un enfoque más iterativo e incremental.
¡Esperamos que este artículo te sea de utilidad! Nos vemos en la próxima entrega.