El Valor de la felicidad

Antes de comenzar, nos gustaría preguntarte: ¿Eres feliz? Tal vez lo seas, tal vez no. Tal vez la respuesta depende únicamente de tu estado de humor actual. Tal vez de algo más complejo. Lo seas o no, vale la penga profundizar un poco más en asunto y evaluarlo. ¿Por qué? ¿Por qué eres feliz? O ¿Por qué no lo eres? ¿Puedes explicarlo? ¿Puedes definir lo que es la felicidad y asegurar que es algo que te acompaña o te rehúye?

La época contemporánea se ha dictado en base al concepto de felicidad. Porque todos quieren ser felices, todos buscan este estado de iluminación que nos mantiene “Bien”, y lo hacemos tan desesperadamente que incluso llegamos a los extremos de fingirlo y de pretenderlo con tal de demostrar que tenemos todo bajo control, como si fuera un KPI de éxito más, como si fuera esa venganza para nuestros detractores, como si fuera el símbolo de nuestra independencia y de nuestra fuerza.

Para muchos, la felicidad es un estado pasajero que obtenemos al completar nuestras metas u objetivos. Que nuestra naturaleza cazadora se regocija al alcanzar a nuestra presa, al llegar a nuestro destino, o prácticamente al conseguir lo que queremos. En ocasiones después de un duro esfuerzo, como al llegar a la cima de una montaña y apreciar la vista tras de horas de trabajo duro, y en otras como algo sencillo y controlado, como comprar un juguete o entregarnos a algún placer culpable que nos ayudará a liberar endorfinas.

Pero la felicidad es algo un poco más complicado. En su libro “Happier“, el profesor Ben-Shahar nos explica que esta es promovida estrechamente por los resultados más que por los procesos. Con llegar a la meta más que con el viaje. Lo cual pareciese ser bastante positivo para la producción y para el éxito, pero seamos honestos: No subimos montañas todos los días.

Los grandes logros son precisamente “grandes” por ser escasos, por costar trabajo y por estar aislados unos de otros, de lo contrario serían parte de nuestra normalidad. Y si sólo disfrutamos la existencia por aquellas veces que nos dan un trofeo, pues el resto sería bastante miserable. Y quizás ahí se encuentra el cambio de enfoque que debemos realizar: Entender que nuestra vida no está formada mayoritariamente por logros completados, sino que por el esfuerzo por completarlos.

¿Y esto en qué me afecta como facilitador? Que la motivación, el buen trato, y la empatía debe ser algo más “Crónico” que “Agudo“. Que mantener un ambiente de trabajo grato, o exitoso no sólo está en tener un equipo de alto rendimiento, sino que además un equipo comunicado, y que quiera comunicarse.

Y es que al contrario de lo que se cree, la gente no es feliz debido al éxito en su vida, sino que alcanza el éxito con mayor facilidad cuando es feliz. Y no sólo hablamos del ambiente laboral, sino que de casi cada dominio en el que seamos partícipes, ya sea el matrimonio, la salud, la amistad o incluso la creatividad. Por eso es importante en una relación el celebrar cada paso, cada día, y no sólo el Aniversario y la Navidad.

Gráfico extraído del libro “Scrum: El Arte de hacer el doble de trabajo en la mitad de tiempo“, de Jeff Sutherland.

No importa lo que hagas. Está comprobado que ser más feliz, te ayudará a tomar mejores decisiones, además de potenciar tu creatividad y mejorar las posibilidades de completar logros. Y es por eso que debemos intentar encontrar este escurridizo recurso en la mayor cantidad de aspectos posibles.

Tomémoslo entonces la felicidad como un parámetro que nos ayuda a predecir resultados con mejores tendencias que muchos métodos modernos, porque cualquier desempeño suele mejorar si la gente que lo realiza, es al menos un poco más feliz de lo que era antes. Y para esto, como facilitador, no es necesario que generes un cambio dramático en los procesos o formas de adaptar un marco de trabajo, sino que con pequeñas acciones que te hagan a ti y a los que te rodean, aunque sea un 1% más feliz.

Nunca sabrás el impacto que puede tener un saludo cordial, o un gesto de preocupación por algún integrante de tu equipo. Puedes cambiar significativamente el día de alguien siendo amable por un par de segundos, y puedes influir en decisiones de terceros recalcando hasta los más simples logros. Recordemos que, con la agilidad, intentamos enfocarnos en tomar estos pequeños aspectos del día a día y transformarlos, paso a paso y sistemáticamente, en escalones para el éxito.

Por eso, como consejo a los facilitadores, Managers, líderes de equipo e incluso a aquellos que trabajan en soledad: Midan la felicidad. Revisen los niveles que poseen, y los que desean alcanzar. Pregúntense en retrospectivas, porqué están donde están y qué necesitan para llegar a donde quieren ir. Los resultados podrían sorprenderlos

Mejoremos cada día, y midámoslo, mostrémoslo. Porque la felicidad es mucho más que el placer momentáneo. Felicidad es autonomía, maestría y propósito.

Si te ha interesado este artículo, te recomendamos firmemente leer “Scrum: El Arte de hacer el doble de trabajo en la mitad de tiempo” de Jeff Sutherland.”, libro en el que nos basamos para escribir este artículo. ¡Te dejamos los links para poder adquirirlo (inglés) (español), aprovecha que está con descuento!

¡Coméntanos qué es lo que haces tú para promover la felicidad, y recuerda compartir el artículo sí que es que te ha gustado!

4 comentarios sobre “El Valor de la felicidad

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